Las dos Víctimas de la Fiesta completa las obras relacionadas con la fiesta de los toros, de la que en el Museo se dispone del dibujo De Salida (P-22). Mariano Benlliure manifestó un profundo interés por la tauromaquia, no solo como aficionado, sino también como observador privilegiado desde una perspectiva artística, lo que le permitió ejercer, en cierto modo, como cronista plástico de la fiesta. Su asistencia a espectáculos taurinos fue constante, destacando su presencia habitual en el coso valenciano durante la Feria de Julio, coincidiendo con sus visitas familiares.
La obra escultórica aborda la confrontación entre dos animales, motivo previamente explorado por el autor en el denominado Primer tumbo, y que adquiere pleno protagonismo en el bronce realizado en 1914, titulado Las dos víctimas de la fiesta. Se trata de un conjunto de gran intensidad expresiva y carácter trágico, en el que un toro de poderosa anatomía, erguido sobre sus cuartos traseros, eleva con violencia a un caballo en pleno movimiento de torsión (romaneo). El equino, desprovisto ya de jinete, presenta la montura caída a sus pies, al igual que la cabezada, elementos que subrayan la violencia del enfrentamiento y anticipan el desenlace fatal de la escena.